Monitoreo de EEG (electroencefalogramas) evalúa convulsiones y trastornos neurológicos y de comportamiento. Los resultados se utilizan para planificar el tratamiento adecuado para el paciente.

En un EEG, se colocan electrodos en el cuero cabelludo sobre múltiples áreas del cerebro para detectar y registrar los patrones de actividad eléctrica y comprobar si existenirregularidades. Las células del cerebro se comunican mediante la producción de pequeños impulsos eléctricos y un EEG pueden registrar estas comunicaciones.

La prueba se lleva a cabo por un técnico de EEG en una sala especialmente diseñada que puede estar en la oficina de su proveedor de cuidados de salud o en un hospital. El técnico le aplicará entre los 16 y los 25 discos metálicos planos (electrodos) en diferentes lugares del cuero cabelludo. Fijados en su lugar con una pasta, los electrodos están conectados a la máquina de EEG. El EEG registra la actividad cerebral. La máquina de registro convierte las señales eléctricas producidas en el cerebro en una imagen de líneas onduladas que son trazadas en una hoja de papel cuadriculado.

Un EEG rutinario tardará aproximadamente una hora en completarse. En algunos casos, puede ser necesario un período de monitoreo más prolongado. Los pacientes a veces son monitoreados por una cantidad de tiempo determinada por el médico, generalmente 23 – 72 horas.

A veces se le pide al paciente que haga ciertas cosas durante la grabación, como respirar profunda y rápidamente por algunos minutos o mirar hacia una luz muy brillante y centellante.

Un neurólogo evalúa la grabación para luego determinar un curso apropiado de tratamiento.

Posibles razones para un EEG

Hay muchas razones por las cuales un médico puede recomendar que un paciente efectúe un EEG. Algunas de estas razones pueden incluir los siguientes:

Para diagnosticar epilepsia;

Para determinar el tipo de convulsiones que un paciente está experimentando;

Para determinar si un paciente está teniendo problemas con la pérdida de la conciencia;

Para determinar si existen trastornos del sueño; y/o

Para determinar si el problema de un paciente es de naturaleza física (por ejemplo, el cerebro, la médula espinal, etc.), o un problema de salud mental.